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Thursday, February 16, 2006

SANTA PAULA MONTAL, VIRGEN Y EDUCADORA



26 de febrero
FUNDADORA DEL INSTITUTO DE HIJAS DE MARIA,
RELIGIOSAS DE LAS ESCUELAS PÍAS
Solemnidad

Nació en Arenys de Mar, España, el año 1799. Movida por su gran amor a Dios y al prójimo, en 1829 fundó en Figueras, el Instituto de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, para la educación integral, humana y cristiana, de las niñas y jóvenes, y la promoción de la mujer. Estructuró el Instituto con la espiritualidad de San José de Calasanz. Murió en Olesa de Montserrat, el año 1889.

LITURGIA DE LAS HORAS

I VÍSPERAS
Himno

Madre y Maestra, Madre Paula,
lámpara encendida, vocación de amor.
Dios te adornó, te llenó de sus dones.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Guíanos por las sendas del Redentor
en pobreza y amor.
Guíanos por las sendas de la verdad
educando en santidad.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
eres tú la estrella de la juventud.
Dios te eligió, te guió por sus sendas.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
canta hoy la Iglesia, canta tu bondad.
Dios te salvó, te acogió en su presencia,

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Salmodia

Ant. 1.- Alabad, niños, al Señor; alabad el nombre del Señor. -
Salmo 112

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
Para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
Como madre feliz de hijos.

Ant. 1.- Alabad, niños, al Señor; alabad el nombre del Señor.

Ant. 2.- Abrazando a los niños e imponiéndoles las manos, los bendecía. - Salmo 147

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido á tus hijos dentro ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
Envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
Con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Ant. 2.- Abrazando a los niños e imponiéndoles las manos, los bendecía.

Ant. 3.- Él nos eligió en la persona de Cristo, y nos ha destinado para ser alabanza suya - Cántico Ef 1, 3 – 10

Bendito sea Dios
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Que nos ha bendecido en la persona de Cristo,
Con toda clase de bienes espirituales y celestiales

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en
su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Ant. 3.- Él nos eligió en la persona de Cristo, y nos ha destinado para ser alabanza suya

Lectura breve Rom 8, 16 - 18
El mismo Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá.

Responsorio breve
- R. Venid, hijos * Escuchadme. Venid.
- V. Os instruiré en el temor del Señor. * Escuchadme. Gloria al Padre. Venid.

Magnificat,
Antífona.- Dios ha llenado de santo júbilo nuestras almas y colmado nuestros corazones de numerosos beneficios.

Preces

Alabemos con gozo a Cristo Maestro, que elogió a los que perma­necen vírgenes a causa del reino de los cielos, y supliquémosle diciendo: - Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia ha guardado fidelidad intacta,
- concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Señor Jesús, que en los santos educadores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
- haz que por ellos continúe llegando a los niños y jóvenes tu acción misericordiosa.

Señor Jesús, que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos,
- afianza a todas las familias en el amor y la concordia.

Tú, Señor, que concedes a tu pueblo alegrarse en la fiesta de santa Paula Montal, virgen,
- concédele también gozar siempre de su intercesión.

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
- admite benigno a los difuntos, en el convite festivo de tu reino.

Padre nuestro

Oración
Señor, grandeza de los humildes, que elegiste a santa Paula, vir­gen, para dar testimonio con su palabra y obra de tu amor salvador a la familia y la sociedad, por medio de la promoción integral de la mujer y de la educación cristiana de la niñez y juventud; concédenos, por su intercesión, imitarla en el seguimiento de Cristo Maestro y llegar a los gozos eternos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

OFICIO DE LECTURA

Invitatorio
Antífona - Venid, adoremos al Señor, rey de las vírgenes.

Himno

Madre y Maestra, Madre Paula,
lámpara encendida, vocación de amor.
Dios te adornó, te llenó de sus dones.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Guíanos por las sendas del Redentor
en pobreza y amor.
Guíanos por las sendas de la verdad
educando en santidad.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
eres tú la estrella de la juventud.
Dios te eligió, te guió por sus sendas.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
canta hoy la Iglesia, canta tu bondad.
Dios te salvó, te acogió en su presencia,

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Salmodia

Ant. 1.- Qué magníficas son tus obras, Señor. - Salmo 18 a

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
Él sale como el esposo de su alcoba,
contento como héroe, a recorrer su camino

Asoma por un extremo del cielo,
su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Ant. 1.- Qué magníficas son tus obras, Señor.

Ant. 2.- Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. - Salmo 44, I

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey:
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso, por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real.
Has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor tu Dios te ha ungido
con aceite de júbilo entre todos tus com­pañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.

Ant. 2.- Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

Ant. 3.- Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte. - Salmo 44 II

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu Señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocados,
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

¨A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra¨.

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán,
por los siglos de los siglos.

Ant. 3.- Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte.

V. Comienzo de la sabiduría es el temor del Señor.
R. Y la prudencia es la ciencia de los santos.

Primera lectura - Del libro de la Sabiduría 7, 15 - 30 - (La sabiduría es imagen de Dios)

Que me conceda Dios saber expresarme y pensar como corresponde a ese don, pues él es el mentor de la sabiduría y quien marca el camino a los sabios. Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y toda la prudencia y el talento.

Él me otorgó un conocimiento infalible de los seres, para conocer la trama del mundo y las propiedades de los elementos; el comienzo y el fin y el medio de los tiempos, la sucesión de los solsticios y el relevo de las estaciones; los ciclos anuales y la posición de las estrellas; la naturaleza de los animales y la furia de las fieras; el poder de los espíritus y las reflexiones de los hombres; las variedades de plantas y las virtudes de las raíces; todo lo sé, oculto o manifiesto, porque la sabiduría, artífice del cosmos, me lo enseñó.

En efecto, la sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnera­ble, bondadoso, agudo, incoercible, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, todo poderoso, todo vigilante, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos.

La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios a imagen de su bondad.

Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo; y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día, sale ganando, pues a éste lo releva la noche, mientras que a la sabiduría no la puede el mal.

Responsorio
- R. ¡Qué hermosa eres, virgen de Cristo! * Tú que has merecido recibir la corona del Señor, la corona de la virginidad perpetua.
- V. Nadie podrá quitarte la palma de la virginidad, ni separarte del amor de Cristo. * Tú que has.

Segunda lectura - De las cartas de santa Paula Montal, virgen - (Carta 11: Positio, Roma 1985, pp. 349-351) - (Hágase en todo la voluntad de Dios)

Recibí la suya, que me llenó de una santa alegría al decirme que se acuerda de los buenos consejos que recibió durante el tiempo del noviciado; ya sabe usted, hermana mía, que mis deseos eran que hubiese podido concluir los dos años, como dicen las Santas Reglas, pero me consuelo porque no ha sido culpa mía, sino que la santa obediencia lo ha dispuesto así; hágase en todo la voluntad de Dios!

Lo que le encargo, hermana mía, es, que persevere en los mismos sentimientos y deseos que tenía estando en el noviciado, de adelan­tar en el camino de la perfección. Ya sabe que para llegar a la cum­bre de la perfección hemos de practicar la santa humildad y obe­diencia; con sólo estas dos virtudes nos uniremos con Jesucristo y tendremos la dicha de ver al Amando Esposo de nuestras almas, por eternidades. ¡Qué alegría, hermana mía, vernos en el cielo! Mis deseos son verlas allí a todas ustedes; ya se lo puede decir a todas mis Hermanas, que a todas las amo en el Señor.

Tenga la bondad de saludarías de mi parte, una por una, empe­zando por la M. Carmen, que todas me tengan presente en sus oraciones, y le diga a Madre Carmen, que le deje escribir al Sr. cura párroco, pues me parece le toca a usted la obligación, por lo mucho que ha hecho por usted. Por Dios, séale agradecida a los favores que le ha hecho.

No me alargo más, porque todavía me encuentro débil, pues no he estado buena, por eso he tardado en escribir: estos son regalitos de mi Amado esposo; ayúdeme usted a darle gracias, y usted puede disponer de su afectísima hermana que la ama en el Señor.

Responsorio Cf Mc 10, 14; 9, 37
- R.- Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis; * Porque de ellos es el Reino de Dios.
- V.- El que acoge a un niño en mi nombre me acoge a mí. * Porque de ellos es el Reino de Dios.

Himno - Te Deum

Oración
Señor; grandeza de los humildes, que elegiste a santa Paula, vir­gen, para dar testimonio con su palabra y obra de tu amor salva­dor a la familia y a la sociedad, por medio de la promoción integral de la mujer y de la educación cristiana de la niñez y juventud; con­cédenos, por su intercesión, imitarla en el seguimiento de Cristo Maestro y llegar a los gozos eternos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

LAUDES

HIMNO

Brota de mi corazón
un himno de acción de gracias
por Santa Paula Montal,
que siguiendo a Calasanz,
con la Escuela Pía hermana,
a la joven devolvió
la alegría y la esperanza.

¡Alabemos al Señor
por la santa Madre Paula!

Bautizada junto al mar
de recuerdos imborrables
aprendiste a navegar
con firmeza y con coraje.

¡Alabemos al Señor
por la santa Madre Paula!

Si las niñas piden
pan con amor tú se lo partes;
si amor buscan, tú les das
fe y amor; ¡qué bien les sabe!

¡Alabemos al Señor
por la santa Madre Paula!

Con los años llegarás,
noble anciana venerable,
a ser guía y sostén
de la paz de los hogares.

¡Alabemos al Señor
por la Santa Madre Paula!

Como el Santo Calasanz
Dios será tu mejor parte;
en la escuela y en la niña
verás la casa de Padre.

¡Alabemos al Señor
por la Santa Madre Paula!

Salmodia

Ant.1.- Día y noche clamo con ansia a Dios. - Salmo 62, 2 - 9

El alma sedienta de Dios / Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre.

Ant.1.- Día y noche clamo con ansia a Dios.

Ant. 2.- ¿Quién, sino Dios, puede crear tanta hermosura? Bendito y alabado sea el Señor. - Cántico Dn 3, 57 - 88. 56

Toda la creación alabe al Señor / Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5)

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.

Ant. 2.- ¿Quién, sino Dios, puede crear tanta hermosura? Bendito y alabado sea el Señor.

Ant. 3.- Celebremos y cantemos con júbilo, la gloria del Señor. - Salmo 149

Alegría de los santos / Los hijos de la Iglesia, nuevo pue­blo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio)

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y citaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia, dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre.

Ant. 3.- Celebremos y cantemos con júbilo, la gloria del Señor.

Lectura breve Rom 12, 1 - 2
Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios: éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Responsorio breve
V.- Dios la socorre * Al despuntar la aurora. Dios.
R.- Teniendo a Dios en medio, no vacila * Al despuntar la aurora. Gloria al Padre. Dios.

Benedictus, Antífona - El que se compadece de su prójimo educa, enseña y guía como el pastor a su rebaño

Preces

Alabemos a Cristo, que vino al mundo para ser testigo de la Verdad. Abramos nuestro corazón a Él, diciendo: - Jesús, corona de las vírgenes, escúchanos.

Tú que eres el Camino, sin el cual nadie llega al Padre,
- haz que el espíritu filial se incremente cada vez más en la Iglesia.

Tú que eres la Verdad, que libera a los hombres,
- haz que todos los hombres tengamos acceso a la luz de la ciencia humana y de la sabiduría divina.

Tú que eres la Vida, que deseas comunicar con abundancia a todos,
- haz que los niños y jóvenes, desde su infancia, pertenezcan siempre a Ti.

Tú que eres la fuente de agua viva que sacia toda sed de Dios,
- haz que todos los educadores caminen por sendas de santidad.

Padre nuestro.

Oración
Señor; grandeza de los humildes, que elegiste a santa Paula, vir­gen, para dar testimonio con su palabra y obra de tu amor salva­dor a la familia y a la sociedad, por medio de la promoción integral de la mujer y de la educación cristiana de la niñez y juventud; con­cédenos, por su intercesión, imitarla en el seguimiento de Cristo Maestro y llegar a los gozos eternos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

II Vísperas

HIMNO

Madre y Maestra, Madre Paula,
lámpara encendida, vocación de amor.
Dios te adornó, te llenó de sus dones.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Guíanos por las sendas del Redentor
en pobreza y amor.
Guíanos por las sendas de la verdad
educando en santidad.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
eres tú la estrella de la juventud.
Dios te eligió, te guió por sus sendas.

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Madre y Maestra, Madre Paula,
canta hoy la Iglesia, canta tu bondad.
Dios te salvó, te acogió en su presencia,

Y nosotros cantamos a Él,
himnos de gratitud.

Ant. 1.- Qué alegría, vernos en la casa del Señor. - Salmo 121

¡Qué alegría cuando me dijeron:
¨Vamos a la casa del Señor¨!
Ya están pisando nuestros pies
Tus umbrales, Jerusalén

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
¨Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios¨.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: ¨La paz contigo¨.
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Ant. 1.- Qué alegría, vernos en la casa del Señor.

Ant. 2.- La herencia que da el Señor son los hijos; los hijos de la juventud. - Salmo 126

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Ant. 2.- La herencia que da el Señor son los hijos; los hijos de la juventud.

Ant. 3.- Dios en su misericordia se ha dignado acoger nuestra obra. - Cántico Ef 1, 3 – 10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear, el mundo,
para que fuésemos santos e,
irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas

Ant. 3.- Dios en su misericordia se ha dignado acoger nuestra obra.

LECTURA BREVE - Rom 8, 28 - 30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE
R.- Dios la eligió * Y la predestinó. Dios
V.- La hizo morar en su templo santo. * Y la predestinó. Gloria al Padre. Dios

Magnificat. Antífona - Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios.

PRECES

Alabemos con gozo a Cristo Maestro, que elogió a los que perma­necen vírgenes a causa del reino de los cielos, y supliquémosle diciendo: - Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia ha guardado fidelidad intacta,
- concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Señor Jesús, que en los santos educadores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
- haz que por ellos continúe llegando a los niños y jóvenes tu acción misericordiosa.

Señor Jesús, que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos,
- afianza a todas las familias en el amor y la concordia.

Tú, Señor, que concedes a tu pueblo alegrarse en la fiesta de santa Paula Montal, virgen,
- concédele también gozar siempre de su intercesión.

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
- admite benigno a los difuntos, en el convite festivo de tu reino.

Padre nuestro

Oración
Señor; grandeza de los humildes, que elegiste a santa Paula, vir­gen, para dar testimonio con su palabra y obra de tu amor salvador a la familia y a la sociedad, por medio de la promoción integral de la mujer y de la educación cristiana de la niñez y juventud; concédenos, por su intercesión, imitarla en el seguimiento de Cristo Maestro y llegar a los gozos eternos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

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